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Facultad de Ciencias Médicas

María Silvia Campos

Silvia realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal “Tomás Godoy Cruz”, donde se recibió de maestra. En 1971 ingresó a estudiar Medicina. Fue secuestrada con 23 años el día 15 de mayo de 1976, cuando estaba en su casa de San José Guaymallén. Era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Adriana su hermana, también estudiante de Medicina, fue secuestrada y desaparecida en diciembre del año siguiente (mirar Antonia Adriana Campos).

«En el juicio me encuentro con Frida (amiga de Silvia) y charlamos. Le pregunto qué sabía de mi tía Silvia, y me dice: “Tu tía era una mujer súper intelectual, tenía muy claros sus ideales”. Pero no se daba cuenta de que ella militaba, sí se daba cuenta de que tenía las cosas claras y que era una defensora de la justicia social. Decía que la medicina era una herramienta muy importante. Me cuenta que su carácter era similar al de mi abuelo, muy seria, muy concentrada en sus cosas, en sus objetivos e ideales».
Martín Alcaraz, sobrino.

 

«Ya de chiquita decía: “Yo voy a ser médica, aunque me reciba a los treinta años”. La Facultad de Medicina siempre fue difícil, pero pudo entrar ahí nomás con unas notas bien altas y me decía: “Si creés que yo voy a tener una placa en la puerta, estás muy equivocada. Porque yo quiero ser médica rural, no me van a ver acá».
Madre de Silvia, en Hacerse Cargo, 2010, p. 164.


«Ellos tenían muy poca diferencia de edad: mi mamá es de enero del 48 y mi papá es de enero del 47.
«Eran los médicos del centro de salud del Barrio Espejo y vivíamos en la casa de al lado. Ellos detectan que el principal problema de salud del barrio tenía que ver con la contaminación del agua: infecciones, hepatitis y algunas enfermedades asociadas al agua no purificada. Entonces logran el agua potable en el barrio. Empiezan a organizar a los vecinos y ese es el reconocimiento mayor que tienen hoy los vecinos para con ellos. No es que ellos se hicieron cargo de gestionar cloacas y agua potable sino que se dio como un proceso político de organización del barrio. Hay un testimonio muy lindo de unos vecinos del barrio que dicen que cuando logran eso hay una reunión en la Casa de Gobierno para obtener justamente el agua potable y todos los reclamos que ellos mismos habían demandado. En la reunión le dicen a mi viejo: «Pero vayan ustedes a la reunión», y mi viejo les dice: «¡No!, vayan ustedes, que son los que están protagonizando esto». Se bajaron incluso de la posibilidad de ser ellos las caras visibles de ese logro; el logro fue de los propios vecinos. Justamente que los propios vecinos tomaran conciencia de que organizándose políticamente podían lograr un montón de demandas que hacían a la calidad de vida de la zona».
Ernesto, hijo.