Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

José Vila Bustos

De adolescente militó en la Parroquia San José en Guaymallén. Luego comenzó a trabajar en el Banco Mendoza, donde fue delegado de sección, y estudiaba en la Escuela de Servicio Social. Cuando tenía 26 años, la mañana del 10 de diciembre de 1975, fue secuestrado en su lugar de trabajo. Hasta el momento se encuentra desaparecido.

«Llegaba y se hacía sentir a donde estuviera, a parte, tenía una voz fuerte. Me acuerdo con los borcegos que estaba siempre y que tenía un auto todo destartalado».
Susana Negrette, compañera.

«El Pepe Vila en su juventud, más adolescente, trabajaba en la parroquia San José, incluso fue coordinador del grupo mío. Nos hacía pensar. En un momento quiso ser cura también. Era un divino, era una persona cálida».
Graciela Manguisi, compañera.

«Él ingresa a la carrera de Servicio Social por una verdadera vocación. Su militancia eran sus principios de vida, lo que él consideraba justo o injusto. Yo creo que no podría encasillarlo, rotular que tenía ideas de tal corriente de pensamiento o no. Yo te puedo decir que su forma de vida era esa, estar siempre atento a las necesidades, para que pudiera haber una verdadera justicia social. El recuerdo que tengo de él es el de una persona con una sensibilidad y un amor al prójimo muy grande, insuperable».
Ana Mendoza, compañera y amiga.

«Siempre he pretendido que mi vida esté al servicio de los demás, de un modo tanto material como espiritual. Quizá lo haya logrado, no sé, mi comunidad es la que sabe si lo he logrado».
José Vila Bustos
Fragmento de la autobiografía que redactó en el examen de ingreso. Marzo de 1970.


Cuando nací yo me tenían que poner nombre, el nombre que me pusieron no lo eligió mi mamá –mi mamá me quería poner Nahuel–, lo eligió el grupo: Facundo Ernesto, Facundo por Facundo Quiroga y Ernesto por el Che Guevara. El grupo y mi papá decidieron el nombre, un poco como una cuestión de identidad política.
Me contaron que era un tipo que andaba por todos lados, buena persona, agradable. Desde lo doctrinario, muy firme, en el grupo tenía liderazgo.
Es poco lo que uno pudo percibir al ser tan chico, por ahí eso que te van dejando los compañeros y después su idea más que todo política, de lo que quería, de su compromiso.
Facundo Gregori, hijo.